Programa utilizado con éxito en los
Juegos Olímpicos de Sidney 2000 optimiza tiempos y
recorridos Aplicarán
estrategia para cambiar hábitos de viajes de
santiaguinos La iniciativa conocida como
Travel Blending o armonización de viajes busca que los
conductores mejoren el uso del vehículo y puedan
combinar sus traslados con otros medios de locomoción.
Licitación del plan se realizará el 2003 y está inserta
en el nuevo plan de transporte para la capital.
Alan Rivera
Esta experiencia no requiere de una ley, un decreto o
alguna draconiana resolución. Tampoco significa mayores
inversiones en infraestructura ni partes empadronados. Y
sin embargo, resulta. La idea es que el conductor deje
el automóvil en su casa, lo use mejor optimizando los
traslados o bien sea capaz de combinar desplazamientos
con otros medios de locomoción como Metro, buses y
taxis. Todo ello en forma voluntaria tras un minucioso
programa de cambio de hábitos conocido en el mundo como
Travel Blending (TB) o armonización de viajes.
Esta experiencia surgió en Australia a partir del
programa Aire Limpio, destinado a disminuir los
problemas de contaminación que generaba el uso intensivo
del automóvil en Sidney, antes de los Juegos Olímpicos.
Los resultados fueron exitosos puesto que la baja en el
uso de los vehículos fue de un 25%.
Basados en esos datos y una prueba piloto efectuada
en Chile es que en el 2003 se llamará a licitación para
aplicar masivamente este programa en Santiago. El costo
estimado es de US$ 1 millón, de los cuales US$ 500 mil
provendrían del Banco Mundial a través de su fondo para
el medio ambiente y el resto del Estado y privados.
Plan Piloto Según
explica el jefe del Area de Modelos y Datos de la
Secretaría Ejecutiva de Transportes (Sectra), Alan
Thomas, en 1997 se realizó un pequeño muestreo con 198
hogares de la capital, el cual estuvo a cargo de la
consultora inglesa Steer Davies Gleave, cuya
coordinadora fue Elizabeth Ampt, una de las creadoras
del TB.
Tras varios meses de seguimiento se comprobó que el
número viajes totales en auto bajó en 25,4%, la
distancia recorrida (en kilómetros) disminuyó 34,5% y el
tiempo total de viaje se redujo en 26,5%.
El cambio impactó también en los otros medios de
transporte, donde el menor uso del automóvil se tradujo
en un aumento de 10,1% en el uso de micros, 51,5% de
Metro, 158% los colectivos, 5% taxis y 22% el transporte
escolar.
Cartilla en
mano Aplicar el programa TB parece sencillo
pero requiere de equipos de trabajo compuestos por
supervisores, jefes de área y monitores-encuestadores a
cargo de contactarse con los conductores para conocer
-mediante un sistema de cuadernillos- los hábitos de
viajes y cómo éstos pueden cambiar en un período de
tiempo.
Se usan formularios donde se incluyen datos tales
como el tipo vehículo, modelo y kilometraje, hora de
salida diaria, número de pasajeros, destinos, motivos,
regreso, entre otros aspectos de esta verdadera
"bitácora" de viaje.
Todo lo anterior permite luego hacer un análisis de
los registros de viaje de cada uno de los miembros del
hogar y elaborar un reporte personalizado de sobre
hábitos de desplazamiento, con totales de tiempo gastado
e incluso un cálculo de los contaminantes producidos.
Asimismo, del procesamiento de datos se elaboran
consejos y alternativas de cómo optimizar el uso del
automóvil o emplear otros medios para realizar las
mismas cosas. Para Alan Thomas hay en todo esto un hecho
clave: "son opciones para la gente de manera tal que,
tomándola va a obtener un beneficio sin alterar su
estilo de vida".
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| La experiencia en versión de
su creadora |
| Elizabeth Ampt es una de las creadoras del
programa Travel Blending, que se aplica en
diversos países del mundo. Desde Australia, la
experta de la consultora Steer Davies Gleave
respondió las consultas de La Tercera
¿Cuáles son las principales dificultades
-en lo que a disposición de los usuarios se
refiere- con las cuales se topa el Travel
Blending (TB)?
-La principal se refiere al cliente,
que generalmente es una autoridad habituada a
proponer soluciones por la vía de mejoras de
infraestructura. El traspaso de poder de
decisión a las personas es un elemento que puede
producir problemas en países donde las
decisiones son más bien centralizadas. Hay que
transmitir que el TB no es un instrumento único,
pues ofrece alternativas de cambio que se
adaptan a los patrones de vida y actividad de
cada individuo.
¿Cómo ha sido la experiencia en Australia
y otros países donde se aplicó?
- Se lograron reducciones de los kilómetros
recorridos que van en promedio desde 6% en
Leeds, Inglaterra, hasta 25% en Santiago.
Además, los beneficios declarados por las
personas incluyen más tiempo para estar con la
familia y aumento de la seguridad al haber más
gente circulando por las calles.
¿Qué elementos básicos deben existir para
implementar una estrategia de ese tipo?
-Comunidades en las cuales exista un número
significativo de usuarios de autos, autoridades
convencidas que incentiven la participación
voluntaria, y por supuesto, interés de las
personas y sensibilidad a los beneficios que se
pueden obtener.
¿Qué requisitos y condiciones debe tener
el transporte público para incentivar a las
personas a dejar el auto en la casa?
-El TB no persigue hacer que la gente se
cambie desde el auto al transporte público. Su
objetivo es ordenar el uso del auto.
¿Cuánto dura y quienes trabajan
normalmente en un programa TB?
-La aplicación dura dos a tres meses con
asistencia del equipo organizador. Muchas
personas, sin embargo, continúan aplicando el
programa en el largo plazo. Participa un número
limitado de personas en el nivel de organización
y entrenamiento, que trabaja con los hogares y
el personal de asistencia proviene de las mismas
comunidades (oficinas, vecindarios).
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