Buses contribuyen con la mayor cantidad
de esmog a Santiago Fijarán metas de contaminación a
microbuses Director de Conama señaló además
que se enviará un proyecto sobre bonos de emisiones
transables, que en el caso de la industria significó
rebajar en 66% el nivel de polución.
Alan Rivera
El gobierno está dispuesto a fijar metas de emisiones
de partículas para el transporte público que circula por
las calles de Santiago. El objetivo apunta a que en la
próxima licitación de recorridos se incluya esta
exigencia, con la cual se pretende bajar el 21% de
aporte que tiene hoy el sector en la contaminación del
aire capitalino a sólo 5% en el 2005.
El director ejecutivo de la Comisión Nacional de
Medio Ambiente (Conama), Gianni López, señaló que el
tema planteado dentro del directorio de Transporte
-instancia interministerial encargada del tema- apunta a
que las futuras flotas de buses también tengan límites
máximos de emisiones, lo cual dependerá de la tecnología
de las máquinas (diesel, gas natural o híbrido), la
malla de recorridos y sus velocidades de operación.
Para ayudar en el cumplimiento de este requisito
informó, además, que en el transcurso del segundo
semestre se enviará al Parlamento un proyecto de ley
marco sobre bonos de emisiones transables, mediante el
cual toda nueva actividad contaminante (industrial,
inmobiliaria o de transporte) pueda compensar el
equivalente al 150% de lo que emitirá -según establece
la ley- comprando el excedente de aquellas actividades
que cumplen más allá de lo que exige la norma.
Un ejemplo de lo anterior ocurrió con la central
termoeléctrica Nueva Renca, cuyas emisiones anuales de
óxido de nitrógeno equivalían a la de 129 taxis, razón
por lo cual la empresa Gener compró esa cantidad de
vehículos usados para retirarlos de la calle.
Esta medida permite congelar el nivel de emisiones de
un determinado rubro e incluso bajarlos. Así ocurrió con
la industria entre 1997 y el 2000, que redujo en 66% su
nivel de polución, mientras que el transporte público en
esa misma fecha aumentó en 15%.
Por ello Gianni López habló de replicar la
experiencia como "un tremendo potencial para que el
costo de descontaminar Santiago sea menor", ya que
abriría la posibilidad de que otros rubros de la
actividad puedan compensar sus emisiones, por ejemplo,
adquiriendo flotas de vehículos con tecnologías limpias.
La experta en medio ambiente del Instituto Libertad y
Desarrollo, Ana Luisa Covarrubias, se mostró de acuerdo
con la idea de Conama e indicó que para que el sistema
de bonos transables sea más eficiente aún se debe
permitir que el intercambio sea entre todos los tipos de
fuentes, sean éstas fijas o móviles y que incluso podría
incluir a los municipios, para que por esta vía pueda
reducirse la reducción del polvo en suspensión que
provocan los sitios eriazos.
La transacción de emisiones es sólo un punto dentro
del financiamiento de los cambios en el transporte de
Santiago. Al respecto, el coordinador del directorio
interministerial, Germán Correa, precisó que otro
mecanismo será el estructurar paquetes de negocios
atractivos para el inversionista privado, como en el
caso de las estaciones intermodales de combinación con
el Metro.
En cuanto a infraestructura vial sostuvo que el tema
"es más complejo" por cuanto debe buscarse la forma que
interese al empresariado sin que ello afecte las
tarifas.
Respecto de la licitación de Metrobús -que incluye
varios de estos principios- dijo tener "un cauteloso
optimismo" respecto de su viabilidad, e indicó que se
consultará a la Contraloría sobre los aspectos de las
bases que puedan ser modificados, de acuerdo con las
consultas técnicas que formularon los interesados.
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