•PORTADA
POLÍTICA | OPINIÓN | INFO GRAL | ECONOMÍA | MUNDO | DEPORTES | CIENCIA Y TECNOLOGÍA | CULTURA Y ESPECTÁCULOS
EDICIÓN IMPRESA
Ver diario de hoy
Ediciones Anteriores
Cuerpo Reportajes
OPINIÓN
Remuneraciones de los profesores
Encíclicas sociales
Triunfo del rating
Divorcio vincular
Lecciones de humanidad
Encuentro en el Vaticano
Elecciones en la U de Chile
El medioambiente: una dimensión clave

Santiago de Chile, 15 de Mayo del año 2002
ForoComente este artículo EnviarEnvíe este artículo SuscripSuscribase
¿Qué efectos tendrá en los índices de contaminación el nuevo plan de transporte urbano?
El medioambiente: una dimensión clave

Germán Correa (*)

Ningún plan de transporte urbano para Santiago puede dejar de tener muy en cuenta la dimensión medioambiental, dado el alto nivel de contaminación atmosférica que sufre la capital, condición permanente y endémica a su situación geográfica y al fenómeno climático de la capa de inversión térmica que se instala sobre la ciudad entrado el otoño de cada año. Hay crónicas de la época de la Colonia que nos describen una ciudad ya entonces con su aire contaminado: "Santiago, con su eterna nube de polvo y humo de las cocinas a leña flotando sobre la ciudad".

Por el número de buses que lo componen, la cantidad de horas que circulan por toda la ciudad, la tecnología diesel predominante y los aún altos contenidos de azufre en su composición, el transporte público es un fuerte contribuyente a la contaminación atmosférica de la ciudad. En la última década se han hecho grandes esfuerzos para enfrentar el problema, y a pesar del aumento explosivo que ha tenido el volumen total del parque vehicular se han conseguido importantes avances, reduciendo significativamente las emisiones totales de partículas contaminantes provenientes del transporte urbano. Pero todavía queda mucho por hacer.

Por ello es que en el actual Plan de Transporte Urbano para Santiago la dimensión medioambiental está muy presente y se expresa a través de diferentes aspectos.

Desde luego, el profundo cambio que va a experimentar la actual malla de recorridos y su forma de operación -combinando servicios con tarifas integradas entre ellos, acortando muchos recorridos- significará que se deba contar con un menor número de buses. La razón principal es que al efectuarse la licitación por áreas de servicios y con muy pocas empresas -eventualmente una sola- operando en cada sector, la oferta de buses se podrá ajustar mucho mejor a la demanda y a sus variaciones durante el día y en diferentes ejes. El número de buses se reducirá también, en parte porque muchos de ellos, especialmente en los ejes troncales, serán reemplazados por vehículos articulados de mayor capacidad.

El Plan de Transporte Urbano para Santiago también involucrará cambios en las tecnologías de propulsión de los vehículos, privilegiando las que menos contribuyan a las emisiones contaminantes, como la eléctrica, los buses híbridos y a gas natural y los buses diesel pero con combustible mucho más refinado, con niveles de azufre de 50 partes por millón en lugar de las 300 actuales.

Además, la operación global de un sistema "alivianado", en que las frecuencias del conjunto de la flota se ajustarán durante el día mucho más estrechamente a la demanda en los distintos ejes o corredores, permitirá un desplazamiento más fluido no sólo de la flota de vehículos de locomoción colectiva, sino del propio transporte privado, disminuyendo la congestión y, en consecuencia, la contaminación.

Pero no sólo se impulsarán cambios en la locomoción colectiva y otros modos de transporte público, como los taxis colectivos y taxis básicos. También se actuará sobre el transporte de carga, incentivando terminales de transferencia de carga ubicados fuera del anillo Américo Vespucio y sistemas de distribución más eficientes dentro de la ciudad. Se intervendrá asimismo sobre el transporte rural y el interurbano que usan la vialidad urbana, buscando su integración a terminales intermodales y a estaciones de transferencia adecuadas.

Más allá aún, se buscará impulsar cambios importantes en la propia conducta de los santiaguinos: con un transporte público sustancialmente mejorado queremos también estimular a los automovilistas a que vayan dejando de usar sus autos y utilicen un nuevo servicio de transporte público, al que podrán acceder desde el 2004. Se trata de generar estímulos para modificar las conductas respecto de cómo y cuándo usar el automóvil, y que a la vez que conozcan y asuman los costos que provocan sobre el resto de los habitantes de la ciudad por usarlo indiscriminadamente, muchas veces en tramos cortos que bien se podrían cubrir caminando.

Asimismo, se promoverán nuevos y más saludables hábitos entre los santiaguinos, como el uso de la bicicleta, y se creará la infraestructura necesaria para ello. También se promoverá masivamente la formación de conductas más organizadas de las familias, que les permitan planificar el uso de sus automóviles entre sus miembros -o "travel blending"-, que es el concepto guía de esta modalidad en el mundo desarrollado (Europa y Australia).

Para todas estas otras formas de abordar el problema del transporte urbano, especialmente en la parte automovilistas y ciudadanía en general, se cuenta con el apoyo de diferentes organismos internacionales. Así, hoy se inicia un proyecto de US$ 350.000 con el Banco Mundial, en el marco del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (o GEF, en su sigla inglesa), con un taller de tres días organizado por la Coordinación General de Transporte de Santiago y la Secretaría Ejecutiva de Transporte (Sectra), con la participación del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), la Comisión Nacional de Medio Ambiente (Conama) y la Intendencia Metropolitana. Con esta iniciativa comenzará la elaboración de proyectos que apuntarán a disminuir y ordenar el uso del automóvil e incentivar el uso del transporte público, a aumentar el uso de modalidades no contaminantes de movilizarse (como la bicicleta), a racionalizar los hábitos de viaje integrando los distintos modos de trasladarse para reducir los niveles de energía/pasajero, así como a introducir métodos de evaluación ambiental del Plan de Transporte Urbano en curso. Los proyectos elaborados darán paso a inversiones para ejecutarlos, como el caso de las cliclovías y otros, con el apoyo del Banco Mundial.

(*) Germán Correa D. es coordinador general de Transporte de Santiago y secretario ejecutivo del Séptimo Encuentro Científico del Medio Ambiente (Antofagasta, mayo del 2002).

ForoComente este artículo EnviarEnvíe este artículo SuscripSuscribase

POLÍTICA | OPINIÓN | INFO GRAL | ECONOMÍA | MUNDO | DEPORTES | CIENCIA Y TECNOLOGÍA | CULTURA Y ESPECTÁCULOS
Mapa del sitio | Preguntas frecuentes | Contactos | Publicidad | Privacidad | Servicios móviles
Este sitio es parte de la red Terra Networks Chile S.A.
Derechos reservados COPESA